- DURACIÓN: 2 horas recorrido circular
- TIEMPO: Hizo bueno, a ratos se podía una quitar la cazadora. Bueno, yo no, claro.
- MEDIO: Pista de arenilla de esa amarilla, se va bien
- DUREZA: Fácil, es todo llano, no tuve que tirar de nadie
- CUMBRE: No hay, es un paseo.
- CAZA: Guauuuu!, es el paraíso: pájaros, patos, ciervos…¡qué más se puede pedir!
- PUNTOS DE AGUA: De beber, una fuente en la entrada. Pero luego también está el agua de los humedales, pero a mí no me dejaron ni acercarme.
- DESCRIPCIÓN DETALLADA: en Bicisenderistas Novatas: Paseo por el Humedal de Salburua – Balsa de Arakaute (Vitoria)
- MAPA/TRACK: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=373053
LA RUTA:
Punto de partida: resulta que lo que creía que iba a ser un pequeño paseo matutino se convirtió en una gran aventura para mí cuando ví que me sacaron de paseo por un sitio desconocido: El barrio de Salburua (Vitoria-Gasteiz). Está al lado de casa pero Elena nunca me lleva por ahí la muy vaga. Al entrar al barrio me llevaron por una calle larga con muchos bares (qué olor a pinchos) y sitios de esos donde la gente se para en una ventana y les dan dinero. Al terminar la calle me choqué con unas letras muy grandes donde ponía Salburua.

Descripción: Después de olisquear las letras tomamos el único camino que había. Yo me excité muchísimo porque a la derecha había una gran campa donde había un montón de perros corriendo y jugando con sus dueños y yo también quería correr, pero no me dejaron así que seguimos caminando.
Como hacía bueno y era domingo, había un montón de gente por el camino, así que pude oler a varios perros y a muchas personas.
Pronto llegamos a un cartel, y como siempre, me tuve que parar para que hicieran la foto de rigor y yo aproveché para intentar adivinar de qué raza podía ser el perro que había meado en el tronco donde se sentó Elena.
El camino era muy agradable porque no había ni piedras que se me clavasen en las patas, ni rampas. Además, era muy fresquito el paseo porque había agua. Quise ir a beber pero no me dejaron porque dijeron que a ver si iba a ir a por algún pato o algo. ¡ Qué tontas!, pero si no había ninguno.
Llegamos a un cruce de caminos, y seguimos una señal que ponía “observatorio de aves” o algo así. Yo me puse contentísima al ver que, qué majas, que me llevaban a cazar. Pero nada, se acercaron un momento y enseguida se dieron la vuelta. Me puse muy triste, eso no se hace, te ponen la perdiz en el hocico y te la quitan.
En fin. El disgusto pronto se me pasó, cuando volvieron al camino de antes y tomaron uno que ponía “ciervos”. Se me hacía la boca agua. Lo que no sabía es que hasta llegar a mi presa iba a encontrar todo un conjunto de fantasías para mi instinto de caza.
Iba andando muy contenta meneando el rabo, cuando éstas se pararon y me enseñaron una pieza espectacular: una cigüeña. Sólo que estaba un poco a desmano y no había manera de llegar allí arriba. Si hubiera llegado habría sido fácil cazarla, porque se le veía despistada mirando hacia otro lado.
Resignada seguí caminando como buena perra, pero me olía que había algo cerca…¡ los ciervos!. Empecé a tirar fuerte fuerte de Elena para intentar llegar hasta ellos, pero por desgracia a alguién se le ocurrió la grandiosa idea de poner una verja…Mi gozo en un pozo. Ahí me quedé observándolos desde la barrera.
Todavía con el recuerdo de los ciervos continuamos por el camino. Intente ir como buena perra. Elena me llevaba muy corta a su lado para controlarme, siguiendo los consejos de César Millán (El encantador de perros), ya que últimamente está enganchada a su programa. Todo iba perfecto, yo le seguía porque sabía que le hacía ilusión saber que me podía controlar. Pero…cuando ví esto, me olvidé de César completamente.
Guauuuuuu! qué patos!. Me volví loquísima, intente ir a por ellos tirando para un lado y para otro de la correa, ladrándoles (ellos ni se inmutaban). Imáginaos que frustración tenerlos tan cerca y no poder pegarles un mordisquito.
Me quitaron corriendo de ahí y siguieron caminando, pero yo estaba segura de que los patos se habían escondido en algún lugar, así que como buena cazadora que soy, empecé a buscar por todos lados convencida de que los iba a encontrar, y si no, por lo menos igual encontraba la lagartija del Aratz
Agotada de buscar sin encontrar al final nada, llegué otra vez a la entrada de salburua donde finalizó el paseo. Bueno, tengo que decir que luego me llevaron a tomar un pincho caliente a un bar que hay cerquita, y me pude tumbar un rato a esperarlas, descansando, mientras ellas se ponía moradas con el pincho y se tomaban el marianito a mi salud.
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Luna, está comprobado que no eres capaz de disfrutar del paseo sin dejarte llevar por tus instintos… no cambias! Lo que yo no sé es si hubieras estado dispuesta a mojarte para coger los patos.
Se me olvidaba… menudo tipín se te está quedando de cara la verano!
¿Verdad?, se me marca la cintura. Así que imagínate, me ha coincidido que estoy en celo y no paro de ligar. Es una locura, me persiguen todos
jajaja, ten cuidado luna, no creo que quieras dejar de salir porque tendras que cuidar cachorros o si?
saludos
Pues no, de momento no tengo que cuidar de nadie mas que de mi misma…y con eso ya tengo bastante, que entre que como todo lo que pillo por ahí, sea escombro, sea lo que sea, y que luego como me sienta mal tomo hierba, pues imagínate como tengo el estómago…vamos, que no me cuido muy bien lo que se dice.
Buenos días, a muchos nos gusta pasear con nuestro perro por el campo y ver a los demás animales vivir también. Hoy en día no es necesario cazar para comer porque existen los supermercados. Matar nunca puede ser considerado un pasatiempo.
Claro que sí Ángela, por eso a mi no me dejan suelta, para que no pueda hacer daño a ningún otro animal.